James Surowiecki en su libro The Wisdom of Crowds nos comenta que en la historia de muchas industrias nuevas, desde el ferrocarril pasando por la televisión hasta los ordenadores personales, o más recientemente Internet, se revela una pauta constante. En todos los casos, los primeros días del sector se caracterizan por una profusión de alternativas, muchas de ellas inmensamente diferentes las unas de las otras en cuanto a diseño y soluciones técnicas. Conforme pasa el tiempo, el mercado va espigando ganadores y perdedores y elige con gran eficacia las tecnologías que van a prosperar y las destinadas a desaparecer. La mayor parte de las empresas fracasan y quibran o son adquiridas por otras. Al término de esa jornada, queda un reducido número de protagonistas que juntos controlan la mayor parte del mercado.