El palabrero – Todo es de color

 

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Nothing else matters

Nanas de la cebolla de Miguel Hernandez

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar
cebolla y hambre.

Una mujer morena
resuelta en lunas
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete niño
que te traigo la luna
cuando es preciso.

Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.

Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.

Desperté de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
Siempre en la cuna
defendiendo la risa
pluma por pluma.

Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.

Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.

Cuentos mínimos

Idgie McGregor… siempre me emociona. Si teneis 90 segundos os recomiendo que paseis y leais alguno de los relatos

Cuentos mínimos

Frases para pensar

Deseando acabar… para volver a empezar.

Toni.

Angel González: Epílogo

Me arrepiento de tanta inútil queja,
de tanta
tentación improcedente.
Son las reglas del juego inapelables
y justifican toda, cualquier pérdida.
Ahora
sólo lo inesperado o lo imposible
podría hacerme ll0rar:

una resurrección, ninguna muerte.

VIVIR NO DUELE

Carlos Drummond de Andrade

Definitivo, como todo lo que es simple.

Nuestro dolor no viene de las cosas vividas, sino de las cosas que
fueron soñadas y no se cumplirán.

Por qué sufrimos tanto por amor?

Lo correcto sería que la gente no sufra, sólo agradecer por haber
conocido a una persona tan linda, que generó en nosotros un
sentimiento tan intenso y que nos hizo compañía por un tiempo
razonable, un tiempo feliz.

Sufrimos por qué?

Porque automáticamente olvidamos lo que fue disfrutado y pasamos a
sufrir por nuestros proyectos irrealizados, por todas las ciudades que
nos gustaría haber conocido al lado de nuestro amor y que no
conoceremos, por todos los hijos que nos gustaría haber tenido juntos
y no tuvimos, por todos los shows y libros y silencios que nos
gustarían haber compartido y no compartimos.

Por todos los besos cancelados, por la eternidad interrumpida.

Sufrimos no porque nuestro trabajo es desgastante y paga poco, sino
por todas las horas libres que dejamos de tener para ir al cine para
conversar con un amigo, para nadar, para enamorar.

Sufrimos no porque nuestra madre es impaciente con nosotros, sino por
todos los momentos en que podríamos contarle confidencias de nuestras
más profundas angustias si ella estuviese interesada en comprendernos.

Sufrimos no porque nuestro equipo perdió, sino por la euforia apagada.

Sufrimos no porque envejecemos, sino porque el futuro nos está siendo
confiscado, impidiendo así que mil aventuras sucedan, todas aquellas
con las que soñamos y nunca llegaremos a experimentar.

Cómo aliviar el dolor de lo que no fue vivido?

La respuesta es simple como un verso:

Deja la ilusión pasada y vive más!!!

Cada día que vivo, me convenzo más de que el desperdicio de la vida
está en el amor que no damos, en las fuerzas que no usamos, en la
prudencia egoísta que nada arriesga, y que, esquivando el dolor,
perdemos también la felicidad.

El dolor es inevitable.

El sufrimiento es opcional.”